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Bienvenido al primer relato corto originado desde "Dreaming Writing within Soul". Composición de tres capítulos de una antología filosófica.

Calle Liberto (Parte Tercera)

sábado, 15 de enero de 2011

"Pero, ¿entonces?. Sigo sin creermelo de veras. ¿Es una broma esto para algún canal o algo no?"

"¿Por qué iba yo a engañarle? No tengo ningún motivo. Sólamente estoy aquí para ayudarle".

"¿Ayudarme?¿He estado todo el tiempo engañado?"

"Sí para ayudarle. En cuanto lo comprenda, podré servirle de toda la ayuda posible, pero hasta entonces estoy bastante limitada de ayuda.
No, nunca ha estado engañado, ni mucho menos. Usted hubiese estado engañado si no lo supiera que está muerto, o que esto que ve es de otro alguien..."

"Pero si yo no sabía que estaba muerto... ¿De otro alguien?¿Es posible eso? "

"Vayamos despacio. La paciencia es la mayor de las virtudes. Nunca olvide eso, por favor.
En primer lugar, Usted sí que sabía que estaba muerto, sin embargo, no lo recordaba. Esto sucede muy a menudo. El hombre, y a esto me refiero con el cuerpo, el estado material que controla el cerebro y el alma (pero que a su vez es controlado por el cerebro y el alma) ante una situación crítica como ésta, que es la muerte, recurre al olvido para que el alma no sufra, y por ende, el cerebro también. ¿ Me sigue?"

"Sí, más o menos. Yo creía que eso lo hacía el propio cerebro, eso de curar las heridas en la mente."

"Como ya le digo, lo hace el cuerpo, el cerebro es su ejecutor. Por eso es controlado por el alma y el cerebro, pero que lo controla también.
Sigamos, sí es cierto que lo que ve puede ser de otras personas, pero eso ya es otro estadío que no compete ahora, y que por ello no voy a liarle con más información que pueda resultarle innecesaria."

"Entiendo. Y tú, ¿quién eres exactamente? ¿mi conciencia o algo así?"

"Ja ja ja ja. No, no lo soy. No soy ningún pepito grillo que le va diciendo qué está mal y qué no. Sólo soy la guía de su alma. "

"Pero, ¿por qué una mujer? No se ofenda"

"No, no lo hago. Como le dije antes soy el reflejo mal copiado de su alma, y pude haber sido cualquier cosa, incluso un arbusto, pero soy una mujer.
Usted me creó, pero no lo sabe. En su subconsciente anidaba la necesidad de seguir."

"¿Seguir? ¿a dónde?"

"Al descanso, a la vida nueva, al Olimpo, al Reino de los Cielos, al manantial de la vida eterna. A todos esos sitios que hay después de la vida terrenal."

"Sí, pero, ¿a cuál?"

"Eso lo decides tú. Tú decides cuál de esos lugares es el verdadero, y cuál es la falsedad de la imaginación humana."

"Entiendo... Y ¿por qué una calle? ¿ Por qué se llama Calle Liberto?"

"Ahí yo ya no puedo ayudarte. Como le digo soy el reflejo mal copiado de su alma, y tengo mis límites que quizás fueron impuestos de su subconsciente, o suyo propio. Sin embargo, sé que mucha gente le suele poner Calle Amarga, Calle Soledades, etc. Ahí puedo dejarle una reflexión."

"Pero es tan real la calle. ¿Cómo no darme cuenta?"

"No es tan real como parece. Si no se dió cuenta, es porque Usted mismo busca lo que aquí encuentra. Es decir, ¿acaso es posible que Usted encuentre una sinagoga, una mezquita y una Iglesia juntas, una al lado de la otra? No sería posible, pues no pegan juntos y porque la religión pega a la otra. Eso de tolerancia, no existe en lo terrenal. Por eso no se dió cuenta".

"Entiendo. ¿Y por qué esa gente realizando lo mismo siempre?, me refiero al anciano en la puerta, y al padre con la hija"

"Errores del alma. Se ha dicho que el alma es perfecta, y no es cierto. Siempre comete fallos. Este uno de ellos pues no le fue capaz de crear una situación lo más verídica posible."

"Ahora lo entiendo. ¿Estoy preparado ya para seguir?"

"Sólo si es capaz de salir de esta calle"

"¿Por dónde?"

"Eso sólo lo sabe Usted. Desde que el Sol es Sol y la Luna, bueno, la hija menor del Sol, Usted conoce la respuesta"

"Sí, es verdad. Sé por dónde se sale. Lo conozco bien... Es por ahí. Ahora sí que lo entiendo. ¿Ves? Es por ahí."

Se volvió hacia atrás y no vio nada, ni nadie. Una espesa bruma, un sonido absorto. Un olor diferente.

No hubo contestación.





Fin de Calle Liberto.

Calle Liberto (Parte Segunda)

La mujer atónita del desplante que causaba el hombre evadiendo su mirada a la mujer hizo que la sensación de curiosidad tornará en una desesperación aguda. Tal desesperación se veía motivada por la necesidad imperiosa de hablar con él. Ella tenía algo...

"¿Calle Liberto? No había oído hablar de esta calle nunca." Decía con la intención de que la conversación fueraa más.

"Sí que lo es. Yo vengo a esta calle desde siempre. A la misma hora me siento aquí desde que el Sol es Sol y la Luna, bueno, es la hija menor del Sol. Disculpe mi atrevimiento, pero ¿por qué me habla? Quiero decir, nadie me había hablado nunca, pero Usted es diferente. ¿Por qué?"

"Sí, tiene razón. Es bastante atrevido por su parte, pero me alegro de que me lo pregunte. No se asuste, esto es normal en los primerizos. Notan algo diferente y se estremecen."

El hombre, incrédulo de lo que oía se volvía cada vez mñas reacio a continuar con la conversación, pero en su interior quería seguir hablando con ella. Le intrigaba, quería saber los motivos. Sin embargo, temía que los motivos no fueran del su agrado. Pero eso le motivaba, le intrigaba. Notaba un cosquilleo, una vocecilla, un algo indescriptible.

"¿Primerizos? ¿a qué se refiere? Yo llevo aquí como le digo desde hace mucho tiempo. Mi vida se ha desarrollado entre estas calles" Le decía con estupefacción, mientras personas caminaban, hablaban entre ellos, gritaban otros, reían a carcajadas.

"Sí, no se lo niego señor, su vida ha transcurrido aquí, en esta ciudad. Pero esta calle no. Me explico, mi osadía tiene fundamento de tal forma que yo sé quien es Usted, de dónde viene, y cómo se siente. Siempre es así con los que llegan nuevos al Nuevo Mundo. Es rara la vez que no se asustan o incluso insulten a quienes les hablamos del lugar.
Veo que sigue perdido. Iré al grano directamente, pero no quiero que salga corriendo o haga cualquier locura. Digamos que esta calle no existe, es Usted quien la ha creado. Todo cuanto le rodea es suyo, es la consecuencia de su cerebro. Bueno de lo que queda en el alma de él."

"Señora, le diré que se extralimita. Yo no la conozco, así que por reciprocidad Usted no me conoce. Ni siquiera sabía el nombre de esta calle y ahora me dice que no existe. No sé quién es, pero no siga. Estaba muy bien, tranquilo sentado, hasta que me habló. ¡Habráse visto!"

"Sabía que ocurriría esto. Usted sí que me conoce, y bastante bien la verdad, las cosas como son. Por otro lado, si le pregunto por el nombre de la calle, es porque siempre son nombres diferentes. Cada uno le pone un nombre diferente, es algo que no podemos remediar. Por eso le pregunto. Pero veo aún sigue sin creerme."

"Obviamente que no le entiendo. Además, creo que debería dejar de molestar. Sé que aquí cerca hay un sanatorio muy bueno. Quizás debería acudir."

"Señor, le pido que me disculpe, pero creo que ya eshora de que le diga que lo que ve, todo lo que está a su alrededor, no existe. Es un Primerizo, es normal que le ocurran estas cosas"

"Explíquese"

"¿Por qué cree que nadie le habla, excepto yo? Nadie se sienta en su banco, nadie le mira. ¿Es raro no? ¿Por qué cree que siempre hay un niño llorando?¿ Por qué siempre hay un anciano mirando en la puerta de la Iglesia?"

"Rutina"

"No existe la rutina, señor. La rutina es el acto continuado de unas acciones que nos llevan a mecanizarnos la vida. La rutina no existe aquí. Aquí no hay vida. Sí la gente no le mira ni habla, es porque no le ven. Tanto ellos, como Usted no existen. Se lo diré claro y sencillo. Usted lleva vagando por aquí desde que el Sol es Sol y desde que la Luna, bueno, la hija menor del Sol. Usted está muerto."

"¿Cómo? Eso no es verdad, imposible que esté muerto siempre me levanto, desayuno y vengo a pasar el rato aquí en esta calle. Además, ¿por qué me habla usted? Usted sí me ve y me habla. ¿Por qué copia mis frases?"

"Corrección. Usted se levantaba y desayunaba, ya no. Lleva acostado bastante tiempo. Sí yo le veo, yo le hablo. Pero es porque Usted quiere que yo le vea y le hable. Repito lo que Usted dice, porque yo soy el resultado de Usted. Soy el espejo mal copiado de su alma. Soy la verdad que tiene cada ánima para llevarle al lugar adecuado, porque Usted está cansado ya, quiere seguir al lugar de descanso. Unos lo llaman Cielo, otros dicen que es la Reencarnación. El fin es el mismo, descansar de una vida por otra diferente."

Calle Liberto (Parte Primera)

Contrariada la mirada del transeúnte, perdida en las luces de las farolas que se encienden en la noche oscura. Su silueta tras de sí dejaba una larga estela sombría que se confundía con el mármol que adornaba la calle, y con las demás sombras que proyectaba las mismas farolas que al hombre fijaban su incandescente luz.
Avanzaba entre hombres, niños, mujeres, niñas. Avanzaba entre tiendas con sus carteles luminosos, unos de neón, otros de colores vivos. Tanto, que el neón quedaba eclipsado por los otros.

Sentía en su cuerpo una paz brillante, como la farola, un sosiego, como el hombre ciego que vendía los cupones sentado en una esquina diferente de los edificios que protegían la calle del tránsito de los coches, y del tubo de escape de éstos; y una tranquilidad inmensa.
Se sentó en el banco verde que diferenciaba dos tramos en la calle, uno atestado de tiendas, el otro lleno de iglesias, mezquitas, sinagogas, centro de mayores, centro de juventud, etc. Siempre, una calle estaba más abarrotada de gente que la otra. No era de sospechar que la primera fuera menos abarrotada que la segunda.
Allí fue a juzgar al hombre que abraza a su hijo cuando éste llora porque su hermano, o hermana le ha pegado; al anciano viudo, que delante de la iglesia mirando fijamente la entrada, no sabe si entrar o irse; al adolescente que trata de cortejar a la chica que le ha gustado desde que tiene uso de razón.
"Todos tienen una historia", piensa cada vez que se sienta.
"Sabemos encontrar la verdad en el camino, el lugar adecuado en el momento adecuado. El padre que abraza a su hijo, sabe que éste solloza no solo por que le han pegado sino porque su cuerpo, indefenso aún, busca refugio de cariño. El anciano, no sabe si entrar en la Iglesia no porque sea creyente o no lo sea, sino porque no sabe aún por qué su mujer murió, por qué se la llevo el Altísimo. Él quiere entrar, pero está dolido.
El adolescente, en cambio, no trata de cortejar a la chica porque esté enamorado únicamente, sino porque ese sentimiento que en él aborda, destila en él la necesidad de compartir experiencias, su vida, la de su familia; compartir pensamientos, sentimientos; compartir el mundo con alguien. ¿No es ese el sentido del hombre? Compartir en comunidad. Y comunidad no significa sólo unión de más de dos personas, sino que dos bastan para ser comunidad, porque en ellos existe algo común llamado, recuerdos (presentes, pasados y futuros)."

Seguía sentado él, como habitualmente hacía. Una mujer que paseaba día sí, y día no por las diferentes calles de la ciudad, llena de curiosidad, se sentó en el mismo banco. Ella con intenciones interrogatorias, se sentó en el extremo opuesto al hombre. Aún así no dejaba de mirarle.
Él no era una persona muy asidua a contactar con otras personas, su sino era observar a las personas. "¿Qué querría ésta persona?" pensó.

"Disculpe señor, ¿podría decirme el nombre de la calle?" Decía la mujer mientras miraba al hombre con delicadeza.
"Es la calle Liberto señora" Dispuso el hombre mirando fijamente a las personas que transitaban. No quería mirar a su compañera de banco. Él era un hombre cualquiera, en un banco cualquiera, de una ciudad cualquiera, en una calle diferente, ¿por qué entonces le hablaría ella a él? Nunca nadie le había hablado. ¿Qué habría cambiado entonces?
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